COMPORTAMIENTO DEL VEHÍCULO EN CURVAS: SOBREVIRAJE Y SUBVIRAJE

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Al tomar las curvas, deben tenerse en cuenta algunas características del vehículo, con el fin de obtener el máximo rendimiento de él y circular con la seguridad de que va a obedecer cuando se le pida que siga una determinada trayectoria.

Como en el caso de los frenos, no se puede detener un vehículo instantáneamente simplemente por deseado; es necesario transformar la energía cinética en calor y ello requiere un tiempo: en la trayectoria a seguir tampoco se puede, con sólo la fuerza de la mente, lograr que el vehículo vaya por donde se quiera; debe cumplir con unas leyes físicas inexorables.

Todos los vehículos trazan una trayectoria distinta a la que deberían seguir de acuerdo con el ángulo de giro de las ruedas. Esta “trayectoria teórica” es la que sirve de matriz o referencia y, según que el vehículo se aleje más o menos y hacia un lado u otro de la curva, indicará su comportamiento en curvas. Se entiende por ángulo de deriva del vehículo el formado entre las líneas de trayectorias teórica y real.

Según su tendencia en las curvas, los vehículos se clasifican en subviradores y sobreviradores

  • Vehículo subvirador Se denomina así a aquél que sigue una trayectoria más abierta que la teórica viéndose el conductor obligado a girar más la dirección para que describa la trayectoria deseada.
  • Vehículo sobrevirador: Cuando, por el contrario, la trayectoria es más cerrada que la teórica por consiguiente, el conductor debe girar menos la dirección para que siga la trayectoria elegida.

Un vehículo largo, en principio, “culea” más que uno corto, o dicho de otro modo, es más sobrevirador que el corto, suponiendo el centro de gravedad en el centro geométrico. Como las masas no están uniformemente repartidas en el turismo, hay que tener presente un punto importante “el centro de gravedad”.

Este comportamiento va a depender de diversas características propias del vehículo que analizaremos en post posteriores, como son: el centro de gravedad, la motricidad del vehículo y klas transmisión de las masas.

Las habilidades comunicativas del educador vial (3): comportamientos básicos del profesor

Dependiendo de las situaciones, a lo largo de una sesión formativa, el Profesor pueda adoptar comportamientos convencionales y no convencionales que pueden favorecer o perjudicar la comunicación.

NO CONVENCIONALES: su utilización depende de que las características del grupo lo permitan. Algunos son:

  • Sarcasmo: puede utilizarse para provocar a los alumnos, que deberían autoafirmarse y demostrar lo que de verdad saben o como son realmente.
  • Pedagogía del error: el formador explica a sus alumnos que, durante la clase, cometerá diferentes errores en su explicación, y así lo hace. Los alumnos deben detectarlos y corregirlos, de esta forma se consigue que estén atentos y activamente reflexivos.
  • Desviación pedagógica: el formador sólo contesta de pasada las preguntas, sugiriendo pistas para nuevos análisis, de esta forma se estimula la creatividad y el uso de puntos de vista novedosos.
  • Provocador: los alumnos deben matizar sus posturas y someterlas a juicio crítico, pidiéndoles de forma exagerada que las reformulen. Puede causar bloqueos y reacciones negativas.
  • “No comprende”: el Profesor reformula intencionadamente alguna de las ideas propuestas, para que los alumnos las precisen. Hay que tener cuidado de que no provoque frustración o reacciones negativas.

CONVENCIONALES: son los más utilizados y se corresponden a planteamientos más tradicionales.

  • “Regla de tres” el mensaje gana en unidad con esta técnica que se basa en la secuencia: anuncio – comunicación – síntesis. Por ejemplo “Hoy vamos a tratar el tema de la señales de reglamentación. (…) Las señales de reglamentación son… (…). En resumen: las señales de reglamentación son…”.
  • Reformulación: el formador vial toma la idea del alumno y la reelabora o repite. Con esta técnica, el Profesor demuestra que escucha atentamente a los alumnos y da más tiempo para que se reflexione sobre un tema y se facilite la retención del mismo.
  • Uso de anécdotas: consiste en complementar una explicación con una experiencia o historia para mejorar la comprensión del tema, relajar el ambiente y mostrar la conexión entre contenidos y realidad.
  • Silencios: se utilizan para que el grupo reflexione y encuentre por sí mismo la respuesta a alguna pregunta planteada.
  • Elaboración constructiva: consiste en desarrollar un tema a partir de una idea que surge del grupo. Permite la profundización y la relación con otras ideas, expuestas o no.
  • Devolución al grupo: ser reenvía al grupo una pregunta que uno de sus miembros ha formulado, de esta forma se gana tiempo para meditar la respuesta, a la vez que se estimula la participación.
  • Síntesis: siempre al final de cada sesión y cada cierto tiempo durante el transcurso de la misma, es necesario resumir lo expuesto. De esta forma se fijan los puntos esenciales y se puede enlazar con contenidos que se vayan a explicar a continuación.
  • Preguntas abiertas: con esta técnica se persigue la participación mediante aportaciones individuales y la reflexión en el grupo, además de recabar la mayor cantidad de información posible y sondear el nivel del grupo sobre el tema en cuestión.

Estas son algunas técnicas que el formador vial puede utilizar en sus clases para mejorar la comunicación con sus alumnos y dinamizar sus clases teóricas. Existen otras muchas que seguro utilizáis en vuestras teóricas, podéis compartirlas dejando un comentario.

Las habilidades comunicativas del educador vial (2): El uso de la voz

El uso de la voz

En el post anterior (“Como empezar una clase”) se comentó que la importancia de la comunicación en el proceso de formación radica en lo que se dice y, casi más, en como se dice. Una de las herramientas de las que dispone el formador vial para conseguir este objetivo es el uso de su propia voz, ya que, mediante ella, se pueden traducir sentimientos y emociones, más por el timbre y el acento, que por el contenido de las propias palabras. Se pueden utilizar técnicas como:

  • Rapidez: lo más aconsejable es hablar más despacio de lo que se haría normalmente, pero puede resultar efectivo variar el ritmo de la elocución para que los alumnos no se distraigan. Una buena guía para estos cambios, sería el lenguaje no verbal del auditorio.
  • Elocución: acentuar exageradamente las sílabas puede resultar un buen recurso para llamar la atención sobre los alumnos o sobre un concepto.
  • Pronunciación: es importante, al pronunciar, tener cuidado con los acentos tónicos, en caso de tener que utilizar palabras difíciles, lo mejor es repetirlas antes varias veces.
  • Modulación: es necesario que, a lo largo de la clase, el tono y el timbre de voz vayan cambiando para expresar, alternativamente, entusiasmo, dinamismo, énfasis, empatía …
  • Articulación: es muy importante vocalizar bien todas las palabras, sin, por ejemplo, comerse el final de las mismas.
  • Proyección: es aconsejable hablar más fuerte de lo normal, sin excederse, proyectando la voz hacia el fondo de la sala.
  • Pausas: es importante realizarlas cuando vamos a cambiar de tema o cuando nos interesa que el alumno reflexione unos instantes. No conviene abusar de ellas ni que sean excesivamente prolongadas, ya que podrían romper el dinamismo de la clase.

Estas son algunas técnicas, para el uso de la voz, durante las clases que nos pueden ayudar a mejorar el proceso comunicativo con nuestros alumnos. Seguro que vosotros conocéis alguna otra que podéis comentar o añadir.

Las habilidades comunicativas del educador vial (1): como empezar una clase.

Como empezar una clase www.tuteorica.com

Como empezar una clase

En todo proceso de formación, la comunicación constituye una habilidad esencial, no tanto por lo que se dice, sino como se dice. De nada servirá que el Profesor posea muchos conocimientos si los a alumnos no los comprenden ni se interesan por ellos y, en consecuencia, no aprenden.

Debido a que una gran parte de la formación se basa en el método expositivo, es fundamental que el formador cuente con habilidades de comunicación, entre las que se encuentra conocer cómo se debe empezar una clase.

Algunos consejos para comenzar con buen pie una clase serían:

  • Ocupar tranquilamente su lugar adecuado, colocando el material que necesite.
  • Relajar los músculos y respirar hondo.
  • Sonreír para crear un clima amistoso y de confianza.
  • No comenzar hasta que haya silencio total en la sala.
  • Comenzar hablando despacio, para que los oyentes se acostumbren a la voz del formador, luego se puede seguir hablando con el ritmo normal.
  • Si uno se equivoca o, por ejemplo, tose, no hay que darle mayor importancia y continuar.
  • Y sobre todo, nunca olvidar que el Profesor siempre está mejor preparado para esa clase que los alumnos.

El papel del formador en la educación vial

El pael del formador www.tuteorica.com

En la actualidad, ya no es operativo concebir al formador como un mero transmisor de conocimientos: hoy en día, el formador es, más bien, alguien que ayude al alumno a adquirir los conocimientos y habilidades que precisa, solucionándole, al tiempo, los problemas que puedan surgir durante su aprendizaje y motivándole a seguir adelante. Se trataría de un “catalizador” cuyo objetivo es ayudar (no sustituir) a los alumnos a descubrir sus posibilidades, fomentando que compartan experiencias y participen buscando nuevas soluciones.

Por otro lado, en un mundo en constante cambio tecnológico, el formador ya no puede ser un mero ejecutor de programas de formación, sino un transformador de diseños según su propia situación y su contexto de funcionamiento.

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Esta concepción ” enriquecida” del formador lleva, inevitablemente, a una nueva definición de su papel, una definición en la que se pueden distinguir dos facetas: una interna y otra externa.

Hablando de la primera, se puede describir un patrón de formador que integra conocimientos, habilidades o actitudes como:

-Conocimiento del entorno

-Capacidad de reflexión sobre la práctica

-Actitud autocrítica y evaluación profesional

-Capacidad de adaptación a los cambios

-Tolerancia a la incertidumbre, al riesgo y la inseguridad

-Capacidad de iniciativa y toma de decisiones

-Autonomía para intervenir

-Trabajo en equipo

-Voluntad de auto perfeccionamiento

-Compromiso ético profesional

Ya haciendo referencia a la faceta externa, se pueden mencionar una serie de elementos que, en un momento u otro, hacen su aparición en el trabajo actual del formador:

-Necesidad de cambio, tanto de actitudes como de conocimientos

-Aplicación práctica de la investigación, orientada a la mejora y la innovación

-Trabajo en equipo, con el desarrollo de nuevas destrezas sociales

-Relación con otros protagonistas de la formación

-Aparición de nuevos medios didácticos, gracias al uso de la tecnología

-Necesidad de reflexión sobre el trabajo realizado

En definitiva, el formador actual debe ser un “mediador” que ayude al alumno a adquirir los conocimientos y habilidades, a solucionar problemas y a mantener alta su motivación.