Influencia del centro de gravedad en la toma de curvas

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En el post anterior COMPORTAMIENTO DEL VEHÍCULO EN CURVAS: SOBREVIRAJE Y SUBVIRAJE, describimos a grandes rasgos como puede ser el comportamiento de un vehículo al tomar una curva. Además enumeramos algunas características que podían hacer variar  dicho comportamiento, hoy analizaremos la primera de ellas: el centro de gravedad.

El centro de gravedad o punto de equilibrio estático, puede resultar determinante en cómo se comporte un vehículo al tomar una curva. Si éste se encuentra adelantado, como ocurre en los vehículos con motor delantero; tienen la aplicación de la fuerza inercial muy próxima al eje delantero, siguiendo en éste caso una trayectoria subvirante, al contrario de los que tienen situado el motor en la parte trasera, qué se comportan corno sobreviradores.

Cuando el conductor gira, aplica una fuerza en el volante que, por medio del mecanismo de la dirección, llega a las ruedas y éstas giran, imponiendo una nueva trayectoria al vehículo. A esta fuerza se llama fuerza centrípeta, por ir dirigida al centro de la curva. Como consecuencia de la aplicación de esta fuerza, aparece otra igual y de sentido contrario, llamada en este caso centrifuga, que es directamente proporcional a la masa y al cuadrado de la velocidad e inversamente proporcional al radio de la curva.

Cuando un vehículo circula en línea recta tiene una inercia y, mientras no se le aplique una fuerza que le haga variar su trayectoria, seguirá siempre la misma que traía. Al aplicar la fuerza centrípeta, se establece una oposición entre las fuerzas mencionadas, pudiendo seguir distintas trayectorias según las diferencias entre dichas fuerzas, mientras no se rompa el nexo de unión entre ellas, en cuyo caso cada una iría hacia un lado, es decir, las ruedas girarían, pero el vehículo seguiría la trayectoria que traía originalmente.

Como anteriormente se ha indicado, un vehículo será más o menos subvirador dependiendo de la distancia que exista entre el centro de gravedad y el eje directriz, y se ha puesto como ejemplo la situación del motor, pero no hay que olvidar el equipaje, que, lógicamente, se sitúa en el eje contrario, desplazando el centro de gravedad y modificando, por consiguiente, el comportamiento del vehículo.

Se sabe que la energía cinética de un vehículo varía con la masa, pero, para saber cómo se comporta en curva, debe estudiarse separadamente esta energía por ejes. El vehículo que tiene situado el centro de gravedad cercano al eje delantero (directriz), bien por tener el motor ubicado en ese eje o por otro motivo, tiene más masa en el eje delantero que en el trasero. Si el vehículo circula a una determinada velocidad, (la misma para los dos ejes), se obtiene una mayor energía cinética en el eje delantero que en el trasero, siendo, por lo tanto, mayor la resistencia que opone a seguir la trayectoria deseada por el conductor e impuesta por las ruedas directrices. Su comportamiento es, en consecuencia, subvirador.

Por el contrario, si, debido al exceso de equipaje, el centro de gravedad se encuentra cercano al eje trasero, será este eje el que tenga una mayor energía cinética y, mientras el delantero (directriz) sigue sin gran dificultad la trayectoria impuesta por las ruedas, el trasero intenta seguir la trayectoria inercial (la que traía antes de tomar la curva), oponiéndose con toda la fuerza (Inercial) que tiene. En consecuencia, se produce un momento del par de fuerzas aplicadas al vehículo que se traduce en un giro sobre su centro de gravedad, o rotación, durante su traslación, siendo en este caso un vehículo sobrevirador.

También se ha dicho anteriormente que, por la aplicación de la fuerza centrípeta, aparece la fuerza denominada centrífuga, en el centro de gravedad, por lo que el momento de este par de fuerzas origina la inclinación de los vehículos hacía el lado exterior de la curva, y ello supone una distinta presión de los neumáticos sobre el pavimento, lo que equivale a decir que no tienen la misma adherencia, y su trayectoria puede variar notablemente debido a este extremo. La transferencia de pesos será mayor cuanto más alto esté situado el centro de gravedad.

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Manual del conductor principiante: actuación ante un pinchazo

Cambio de rueda en un pinchazo

Educación vial: como cambiar una rueda

El conocido “pinchazo” es una de las averías más frecuentes que podemos sufrir con nuestro vehículo, pero a la vez también, es una de las más fáciles de reparar. A pesar de ésto, puede ser una causa de accidente que en principio es atribuible al factor vehículo, aunque el conductor tiene bastante que decir al respecto, sobretodo si tenemos en cuenta que una de las deficiencias más detectadas en las revisiones periódicas (itv ) es el mal estado de los neumáticos. Y es que los españoles solemos ser un tanto “especiales” en nuestras prioridades, nos gastamos 200 euros en un smartphone nuevo para estar a la última, pero nos duele invertir 100 en neumáticos que nos pueden salvar la vida en más de una ocasión.

Antes de entrar al lío, ¿como sabemos desde el volante que hemos pinchado?. Si se trata de un “reventón” no habrá ninguna duda, escucharemos una fuerte explosión y el coche realizará un giro brusco hacia el lado de la rueda que ha perdido el aire, en estos casos, nunca pegar ni volantazos ni frenazos, ya que agravaríamos la situación, debemos soltar el pie del acelerador y comenzar a frenar con mucha suavidad, a la vez que sujetamos con firmeza el volante si hacer movimientos bruscos. Si se trata de un pinchazo, la cosa es menos dramática, notaremos que la dirección no se mantiene recta y tiende a irse hacia un lado. Además, conforme la rueda vaya perdiendo el gas, notaremos que hay que hacer cada vez más esfuerzo para mover el volante.

Antes de realizar cualquier acción es importante recordar todas las normas de educación vial referentes a la seguridad, tanto a la nuestra como a la del resto de usuarios.

Una vez que sospechamos que hemos pinchado y después de los juramentos de rigor, seguiremos los siguientes pasos:

1-Buscaremos un lugar adecuado para parar sin poner en peligro a los demás conductores ni a nosotros mismos, algo así como un apartadero o similar. Si nos es posible , arrimaremos el coche lo máximo posible a la derecha y encenderemos las luces de emergencia y las de posición si fuera preciso. Debe ser un lugar plano y duro, no parar en un suelo con tierra, sobretodo si ha llovido.

2- Nos colocaremos el chaleco antes de salir del vehículo ( si estamos en una carretera).

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Educación vial en tuteorica.com: chaleco reflectante

3- Buscaremos los triángulos de preseñalización de peligro ( a saber donde están) y colocaremos uno por delante y otro por detrás a 50 metros mínimo del vehículo y visibles a 100. Estas distancias son importantes para que a los vehículos que se aproximen les de tiempo a tomar las medidas adecuadas. Además, durante la caminata, nos dará tiempo a terminar con los juramentos que habíamos comenzado antes.

triangulos de preseñalización de peligro

Educación vial: señalización del vehículo en una inmovilización por emergencia

4- Una vez de vuelta en el vehículo, sacamos la rueda de repuesto, las llaves para aflojar los tornillos y el “gato” (ya sé que tiene un nombre por lo menos peculiar, es la herramienta que elevará el vehículo). Todo esto lo encontraremos debajo de la esterilla del maletero normalmente.

5- Colocamos todas estas herramientas al lado de la rueda pinchada, para tenerlas a mano.

6- Con la llave, intentamos aflojar los tornillos de la rueda, pero sin llegar a quitarlos. Estarán bastante apretados por lo que se permiten saltos y patadas sobre la llave. Si antes habíamos maldecido mil veces a la rueda pinchada, ahora le toca el turno a los tornillos. Muy importante, una vez que los hemos sacado, dejarlos en un lugar accesible y visible.

7- Insertamos el gato en una pestaña situada por debajo del coche, más o menos a la altura de la puerta delantera. Por si alguien se lo pregunta, el gato no trae instrucciones, es el momento de acordarse del que lo diseñó. Después de probar unas cuantas posiciones, conseguiremos elevar el vehículos hasta que la rueda deje de tener contacto con el suelo.

8- Ahora viene el momento guarrete, no te esfuerces en hacer esto con cuidado para no mancharte porque no lo vas a conseguir, ¡disfruta el momento!. Se trata de quitar los tornillos y sacar la rueda pinchada.

9- Colocamos la rueda nueva alineando bien los orificios de los tornillos.

10- Colocamos un tornillo en cada orificio y los apretemos un poco con la mano. Si no seguiste el paso 6, es decir, dejaste los tornillos desperdigados por el suelo, y sobretodo si es de noche, tendremos un problema, porque seguro seguro que no encontramos alguno.

11-Una vez bien apretados los tornillos con la mano, procedemos a bajar el coche con el gato.

12- Retiramos el gato y procedemos a apretar bien los tornillos con la llave. Es necesario apretarlos con fuerza, saltando encima de la llave incluso. Esto es muy importante si no queremos llegar a casa con solo tres ruedas.

13- Por último guardamos las herramientas y la rueda pinchada, yo recomiendo dejarla en sitio donde se vea bien y moleste, así nos acordaremos enseguida de llevarla a reparar, si la dejamos bien colocadita y guardada, aplicaremos la norma de “ya iré mañana” y me acordaré de ella cuando vuelva pinchar.

Recuerdo que para disminuir la probabilidad de sufrir un pinchazo es fundamental mantener los neumáticos en buen estado y comprobar su presión por lo menos una vez al mes. Otro consejo es practicar el cambio de rueda por lo menos un par de veces, si no, según la ley de Murphy, seguro que nuestro primer pinchazo se produce una noche de lluvia en la que llegamos tarde a algún sitio. Si hemos practicado antes, nos puede costar 15 ó 20 minutos, pero si no lo hemos hecho antes se puede alargar durante 3 ó 4 horas.