Manual del conductor principiante: actuación ante un pinchazo

Cambio de rueda en un pinchazo

Educación vial: como cambiar una rueda

El conocido “pinchazo” es una de las averías más frecuentes que podemos sufrir con nuestro vehículo, pero a la vez también, es una de las más fáciles de reparar. A pesar de ésto, puede ser una causa de accidente que en principio es atribuible al factor vehículo, aunque el conductor tiene bastante que decir al respecto, sobretodo si tenemos en cuenta que una de las deficiencias más detectadas en las revisiones periódicas (itv ) es el mal estado de los neumáticos. Y es que los españoles solemos ser un tanto “especiales” en nuestras prioridades, nos gastamos 200 euros en un smartphone nuevo para estar a la última, pero nos duele invertir 100 en neumáticos que nos pueden salvar la vida en más de una ocasión.

Antes de entrar al lío, ¿como sabemos desde el volante que hemos pinchado?. Si se trata de un “reventón” no habrá ninguna duda, escucharemos una fuerte explosión y el coche realizará un giro brusco hacia el lado de la rueda que ha perdido el aire, en estos casos, nunca pegar ni volantazos ni frenazos, ya que agravaríamos la situación, debemos soltar el pie del acelerador y comenzar a frenar con mucha suavidad, a la vez que sujetamos con firmeza el volante si hacer movimientos bruscos. Si se trata de un pinchazo, la cosa es menos dramática, notaremos que la dirección no se mantiene recta y tiende a irse hacia un lado. Además, conforme la rueda vaya perdiendo el gas, notaremos que hay que hacer cada vez más esfuerzo para mover el volante.

Antes de realizar cualquier acción es importante recordar todas las normas de educación vial referentes a la seguridad, tanto a la nuestra como a la del resto de usuarios.

Una vez que sospechamos que hemos pinchado y después de los juramentos de rigor, seguiremos los siguientes pasos:

1-Buscaremos un lugar adecuado para parar sin poner en peligro a los demás conductores ni a nosotros mismos, algo así como un apartadero o similar. Si nos es posible , arrimaremos el coche lo máximo posible a la derecha y encenderemos las luces de emergencia y las de posición si fuera preciso. Debe ser un lugar plano y duro, no parar en un suelo con tierra, sobretodo si ha llovido.

2- Nos colocaremos el chaleco antes de salir del vehículo ( si estamos en una carretera).

tuteorica_chaleco

Educación vial en tuteorica.com: chaleco reflectante

3- Buscaremos los triángulos de preseñalización de peligro ( a saber donde están) y colocaremos uno por delante y otro por detrás a 50 metros mínimo del vehículo y visibles a 100. Estas distancias son importantes para que a los vehículos que se aproximen les de tiempo a tomar las medidas adecuadas. Además, durante la caminata, nos dará tiempo a terminar con los juramentos que habíamos comenzado antes.

triangulos de preseñalización de peligro

Educación vial: señalización del vehículo en una inmovilización por emergencia

4- Una vez de vuelta en el vehículo, sacamos la rueda de repuesto, las llaves para aflojar los tornillos y el “gato” (ya sé que tiene un nombre por lo menos peculiar, es la herramienta que elevará el vehículo). Todo esto lo encontraremos debajo de la esterilla del maletero normalmente.

5- Colocamos todas estas herramientas al lado de la rueda pinchada, para tenerlas a mano.

6- Con la llave, intentamos aflojar los tornillos de la rueda, pero sin llegar a quitarlos. Estarán bastante apretados por lo que se permiten saltos y patadas sobre la llave. Si antes habíamos maldecido mil veces a la rueda pinchada, ahora le toca el turno a los tornillos. Muy importante, una vez que los hemos sacado, dejarlos en un lugar accesible y visible.

7- Insertamos el gato en una pestaña situada por debajo del coche, más o menos a la altura de la puerta delantera. Por si alguien se lo pregunta, el gato no trae instrucciones, es el momento de acordarse del que lo diseñó. Después de probar unas cuantas posiciones, conseguiremos elevar el vehículos hasta que la rueda deje de tener contacto con el suelo.

8- Ahora viene el momento guarrete, no te esfuerces en hacer esto con cuidado para no mancharte porque no lo vas a conseguir, ¡disfruta el momento!. Se trata de quitar los tornillos y sacar la rueda pinchada.

9- Colocamos la rueda nueva alineando bien los orificios de los tornillos.

10- Colocamos un tornillo en cada orificio y los apretemos un poco con la mano. Si no seguiste el paso 6, es decir, dejaste los tornillos desperdigados por el suelo, y sobretodo si es de noche, tendremos un problema, porque seguro seguro que no encontramos alguno.

11-Una vez bien apretados los tornillos con la mano, procedemos a bajar el coche con el gato.

12- Retiramos el gato y procedemos a apretar bien los tornillos con la llave. Es necesario apretarlos con fuerza, saltando encima de la llave incluso. Esto es muy importante si no queremos llegar a casa con solo tres ruedas.

13- Por último guardamos las herramientas y la rueda pinchada, yo recomiendo dejarla en sitio donde se vea bien y moleste, así nos acordaremos enseguida de llevarla a reparar, si la dejamos bien colocadita y guardada, aplicaremos la norma de “ya iré mañana” y me acordaré de ella cuando vuelva pinchar.

Recuerdo que para disminuir la probabilidad de sufrir un pinchazo es fundamental mantener los neumáticos en buen estado y comprobar su presión por lo menos una vez al mes. Otro consejo es practicar el cambio de rueda por lo menos un par de veces, si no, según la ley de Murphy, seguro que nuestro primer pinchazo se produce una noche de lluvia en la que llegamos tarde a algún sitio. Si hemos practicado antes, nos puede costar 15 ó 20 minutos, pero si no lo hemos hecho antes se puede alargar durante 3 ó 4 horas.

 

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¿Qué es la educación vial?

La importancia de educación vial desde la infancia.

La importancia de educación vial desde la infancia.

En el post anterior hemos definido la educación como todo proceso socializador mediante el cual la persona aprende, interioriza y hace suyos toda una serie de conocimientos, actitudes y costumbres que le van a permitir desarrollar todas sus capacidades dentro de una sociedad determinada. Es importante resaltar que educar no consiste en memorizar sino en “convencer”, la persona debe hacer suyos todos todos esos sentimientos y conocimientos, es decir, debe producirse un cambio interior a nivel conductual y emocional.

Esta definición es enteramente aplicable a la educación o formación vial, como queramos llamarla, pero circunscrita dentro de una situación más concreta que es la circulación. Esta puntualización cobra especial relevancia cuando comprendemos que, en las sociedades actuales, ninguna persona puede abstraerse del hecho vial, ya que, quiera o no quiera, forma parte de él, ya sea como conductor o como peatón. Las personas que no son conductores suelen olvidar este detalle tan importante, que no manejen un vehículo no quiere decir que estén al margen de este hecho, son una parte fundamental como usuarios de las vías públicas, y prueba de ello son las 700 muertes de peatones que se produjeron el año pasado en nuestro país.

Llegados a este punto, yo siempre me hago la misma pregunta: ¿como es posible que una persona, si no se forma como conductor o conductora, apenas reciba educación vial?. A los poderes públicos, sean del signo que sean, se les llena la boca hablando de la importancia de que nuestros menores se formen en esta materia, pero al final, en el proceso educativo, esta disciplina se introduce con calzador como “materia transversal”, hacemos un parque infantil para enseñar que el rojo significa no pasar y el verde lo contrario y ya he cumplido. Recuerdo que educar no consiste en memorizar sino en convencer.

Para terminar, me gustaría hacer una comparativa que puede resultar un poco dura, pero que ilustra a la perfección esta idea. Ante una catástrofe natural con víctimas mortales, como podría ser un terremoto, la sociedad entera, como no podría ser de otra forma, se moviliza y vuelca con los afectados para intentar paliar los daños producidos, se abren investigaciones e incluso se crean nuevas leyes para que el hecho o sus consecuencias, no vuelvan a producirse.¿Pero que ocurre con los 1500 fallecidos y 50000 afectados anualmente por los accidentes de tráfico?, sí, se hacen campañas de concienciación, se endurecen las leyes… todo esto ayuda, pero no soluciona el problema de raíz. Partiendo de la base de que más del 90% de los accidentes de tráfico podrían ser evitables, ¿no sería más efectivo darle la importancia y presencia que merece a la educación vial desde los colegios?

La epidemia global

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Alfred Barrau, formador víal

El título del artículo no es gratuito. Según la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) las previsiones para el año 2030 sitúan los accidentes de tráfico como la 5ª causa de muerte en el mundo, por encima del cáncer de pulmón o de estómago, incluso por encima del temido SIDA.
¿Qué puede hacerse para revertir estas previsiones? Por una parte, los diferentes gobiernos van introduciendo medidas que endurecen las malas prácticas viarias: reformas legislativas, sanciones económicas, etc. La mejora de la red viaria y la aplicación de nuevas tecnologías en la conducción también deberían ayudar a contradecir esos malos augurios.
Pero las acciones más importantes son la educación y la concienciación social. Formar a los nuevos conductores de manera segura, y reciclar a los habituales desde parámetros, ante todo, de seguridad, deben ser las bases para una sociedad que conduzca mejor.
Como formador vial, me siento partícipe del reto lanzado por nuestros gobiernos: reducir la siniestralidad año a año. Como profesor, quiero que mi alumno no sólo apruebe un examen, sino que también sea un conductor seguro y eficaz. Como persona y padre de familia, lógicamente, quiero un mundo mejor.
Vamos a llevarles la contraria a los expertos de la O.M.S.
Entre todos.
Alfred Barrau
Formador Vial
Lleida